La investigación sobre el uso de roca triturada de olivino en el océano ha dejado resultados prometedores en un ensayo realizado en Peconic Bay, Nueva York. Este mineral verde, cuando se disuelve en agua de mar, tiene el potencial de aumentar la alcalinidad y mejorar la capacidad del océano para absorber el CO₂ del aire. Durante el primer año de estudio, no se observaron efectos adversos claros en la comunidad de organismos del fondo marino, lo que sugiere que la técnica puede no dañar los ecosistemas marinos inmediatos.
Sin embargo, los autores del estudio advierten sobre la necesidad de precaución. Aunque el olivino no ha mostrado acumulaciones significativas de metales pesados en las especies estudiadas, sigue existiendo la incógnita sobre los efectos a largo plazo y en diferentes condiciones ambientales. Aumentar la aplicación de esta técnica requerirá más ensayos para garantizar la seguridad de la biodiversidad marina, así como mediciones precisas sobre la efectividad de la captura de carbono.
Aunque este avance es un paso importante en la búsqueda de soluciones al cambio climático, los científicos subrayan que no debe servir como excusa para relajar los esfuerzos en la reducción de emisiones. La implementación de esta técnica implicaría considerar diversos factores, como la pesca, la salud ecológica y el bienestar de las comunidades costeras. El futuro de la meteorización acelerada de rocas en el océano sigue dependiendo de un riguroso análisis y monitoreo de sus impactos potenciales.