Costa Maya, en el Caribe mexicano, enfrenta una grave crisis debido a la invasión masiva de sargazo, que ha impactado a 37 de las 40 playas de la región. Desde enero de 2026, más de 100 efectivos navales han trabajado diariamente para mitigar los efectos del alga, retirando cerca de 7.897 toneladas en las localidades de Mahahual y Xcalak. Sin embargo, la acumulación constante de sargazo plantea severos riesgos ambientales y para la salud, además de afectar negativamente la economía local basada en el turismo y la pesca.

El fenómeno ha sido calificado como un arribo “atípico” por la Secretaría de Marina, que ha implementado medidas específicas como la instalación de más de 2.200 metros de barreras de contención y la colaboración con diversas autoridades y empresarios de la zona. A pesar de estos esfuerzos, el impacto es inmediato: playas malolientes, aguas contaminadas y el desplazamiento de turistas, lo que lleva a los comerciantes a utilizar embarcaciones de recreo para intentar hacer frente a la situación.

El sargazo, aunque es un alga que cumple funciones ecológicas en alta mar, se transforma en un problema grave al llegar a la costa en grandes cantidades. Este fenómeno no solo afecta la biodiversidad costera, sino que también puede producir gases nocivos al descomponerse, por lo que su manejo requiere una cuidadosa planificación y recursos significativos.