La península ibérica ha visto un considerable aumento en la población de lince ibérico (Lynx pardinus), alcanzando los 2.663 individuos en 2025. Esta cifra representa un crecimiento del 10,9% respecto al año anterior y casi el doble de ejemplares en solo cuatro años. La comunidad de Castilla-La Mancha lidera con 1.051 ejemplares, seguida por Andalucía con 885 y Extremadura con 302. A pesar de este éxito en la recuperación de la especie, los atropellos siguen siendo una grave amenaza, con 273 muertes registradas en 2025, de las cuales 212 fueron causadas por colisiones en carreteras y caminos forestales. Esta situación subraya la necesidad urgente de implementar medidas de protección, como pasos de fauna y vallados específicos, para reducir el riesgo de mortalidad por tráfico.

El avance en la población de linces es reconocido internacionalmente como uno de los mayores logros en la conservación de especies amenazadas. El programa de cría en cautividad, que este año cumple 20 años, ha sido fundamental, permitiendo la reintroducción de 424 linces desde 2011. Además, se han registrado 952 cachorros nacidos en 2025, lo que refleja la salud y auge de la población. Sin embargo, los expertos advierten que la fragmentación del hábitat y la caza ilegal constituyen riesgos importantes que deben ser abordados para asegurar la viabilidad a largo plazo de esta emblemática especie.