La península ibérica ha visto un notable aumento en la población de lince ibérico (Lynx pardinus), llegando a 2.663 individuos en 2025, lo que representa un incremento del 10,9% respecto al año anterior y una casi duplicación de la población en solo cuatro años. Sin embargo, este éxito en conservación se ve empañado por una alarmante mortalidad antrópica. En 2025, se reportaron 273 muertes, siendo el 77,7% de ellas, 212 felinos, causadas por atropellos en carreteras y caminos forestales.

La distribución del lince ibérico también ha cambiado, con Castilla-La Mancha liderando la población con 1.051 ejemplares, seguido de Andalucía con 885. A pesar del progreso, la organización WWF advierte que las poblaciones consolidadas han alcanzado su capacidad máxima, subrayando la necesidad de crear nuevas poblaciones para asegurar la continuidad de la especie. En el contexto de este crecimiento, la preocupación por la alta fragmentación del hábitat y la caza ilegal persiste, lo que pone de relieve la importancia de estrechar esfuerzos en la protección de este emblemático felino.