El debate sobre la transición energética en Euskadi ha cobrado fuerza, evidenciando la necesidad de un despliegue ordenado de energías limpias. Actualmente, hay más de 100 proyectos en marcha, especialmente concentrados en Álava, lo que ha generado tensiones tanto institucionales como sociales. Los alcaldes lamentan su escasa influencia en decisiones que alteran sus entornos cotidianos, lo que ha llevado a un creciente rechazo vecinal.
La acumulación de proyectos en determinadas áreas está causando preocupaciones sobre la saturación del territorio y el impacto paisajístico. La falta de una planificación estratégica adecuada es un problema central, junto con la escasa participación municipal en el proceso de toma de decisiones. La situación se agrava ante la necesidad de Euskadi de acelerar su producción renovable, que se sitúa en un 7,9 %, muy por debajo de la media europea del 46,9 %. Para avanzar hacia un modelo energético sostenible, es crucial encontrar un equilibrio que incluya la planificación clara y la participación activa de las comunidades locales.