Lleida ha captado la atención de la compañía energética Moeve para establecer una planta de biometano dentro de su plan de construir hasta 30 instalaciones en España para 2030. Tras su renombramiento de Cepsa, Moeve busca liderar la transición energética mediante el desarrollo de 'moléculas verdes' y el aprovechamiento de residuos agroganaderos en la provincia, donde los desechos biológicos son ideales para la producción de gas limpio.
El interés por Lleida se basa en su robusta actividad agroindustrial, que genera grandes cantidades de residuos susceptibles de transformarse en biometano. El responsable de promoción de renovables de Moeve, Jesús Arribas, ha indicado que la empresa está evaluando biopolígonos promovidos por la Diputación, destacando el biopolígono de Montoliu como una ubicación estratégica. Este enfoque no solo facilitará la industrialización sostenible, sino que también podría crear empleo relacionado con la bioeconomía y energías renovables en la región.
Además, durante una jornada en la Cambra de Comerç de Lleida, el grupo G-10, compuesto por diversas instituciones y sindicatos, abogó por una industrialización circular que elimine las barreras administrativas y tecnológicas a este tipo de proyectos. Con el respaldo de la Unión Europea, el biometano se perfila como clave en la descarbonización industrial y la revitalización económica de zonas rurales como Lleida.