España ha decidido aumentar el IVA de la electricidad al 21%, contradiciendo la tendencia de promover la electrificación a través de energías renovables. Esta medida, que incrementa la carga fiscal para los consumidores, surge en un contexto donde los precios de la electricidad han sido contenidos gracias al crecimiento de fuentes renovables como la solar y la eólica. La asociación Appa Renovables ha manifestado su desacuerdo, destacando que gravar más la electricidad mientras los combustibles fósiles siguen recibiendo ventajas fiscales es incoherente.

El sector de las energías limpias sostiene que el aumento impositivo en la electricidad puede impedir el avance hacia una movilidad eléctrica más competitiva y frenar el desarrollo de tecnologías como las bombas de calor. Los expertos señalan que, para lograr los objetivos climáticos, es crucial una regulación que incentive verdaderamente la transición energética, sugiriendo que el actual modelo fiscal podría comprometer esta meta si no se ajusta para favorecer las energías limpias por encima de los combustibles fósiles. La demanda de una reforma fiscal profunda en el sistema acompaña al llamamiento por un cambio que favorezca la independencia energética y la sostenibilidad.