Navarra está dando un paso crucial hacia la transición energética mediante la implementación de nuevas redes eléctricas, un elemento clave para el futuro energético de España. Durante el XXI Congreso de la Asociación Española para la Economía Energética, se discutió cómo esta comunidad se posiciona como un referente en la mejora de infraestructuras energéticas, necesarias para gestionar, distribuir y almacenar la creciente producción de energía renovable.

La expansión de las energías renovables en España ha sido notable, sin embargo, las infraestructuras eléctricas aún no han crecido al mismo ritmo. Esto ha generado desafíos en la capacidad para transportar y aprovechar toda la electricidad generada, llevando a que a veces se limite la producción. Navarra tiene como objetivo garantizar que para 2030, el 50 % de su energía provenga de fuentes renovables, un reto que requiere no solo de capacidad de generación, sino también de adecuadas redes de distribución.

En el congreso, se destacó que el verdadero desafío radica en desarrollar sistemas eficientes de almacenamiento y gestión de la energía renovable. Con 95,5 gigavatios de energía renovable instalada en 2025, surge la necesidad de equilibrar la sostenibilidad ambiental, la seguridad de suministro y precios energéticos accesibles. Este equilibrio, conocido como el trilema energético, es fundamental para mantener la competitividad y estabilidad del sistema eléctrico. La colaboración entre el sector público y privado se plantea como esencial para lograr estos objetivos y transformar el modelo energético.