La Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha lanzado una advertencia sobre el declive de las aves acuáticas invernantes en Extremadura, al analizar 414 humedales en la región. Durante el censo de este año, se registraron 77 especies, el número más alto hasta la fecha, pero la cifra total de aves observadas alcanzó solo 122.295, notablemente inferior a las 153.156 contabilizadas en 2024. Este descenso pone en evidencia la necesidad de un seguimiento continuo para comprender mejor las tendencias poblacionales.
El contexto de crisis climática ha impactado directamente en la migración hacia el sur de Europa y ha alterado los patrones de invernada. El caso del ánsar común es paradigmático: ha pasado de 23.175 aves en 2013 a solo 1.171 en 2026, lo que representa un declive anual del 11,4 %. Además, se han perdido más de 50.000 patos en el área, con un descenso significativo en especies como la cerceta común y el ánade friso. Aunque algunas especies han aumentado su presencia, el crecimiento está vinculado a especies invasoras como el ganso del Nilo, que afecta a los ecosistemas acuáticos en humedales críticos como los del Complejo Lagunar de la Albuera y el Embalse de Orellana, ambos clasificados como Humedales de Importancia Internacional bajo la Convención de Ramsar.