En un contexto de creciente vulnerabilidad al cambio climático, España y Portugal han formalizado un acuerdo en la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa, destinada a afrontar conjuntamente los retos de la sequía, incendios y olas de calor. La Alianza por la Seguridad Climática, más que un simple pacto, convierte la frontera ibérica en un laboratorio de cooperación que busca optimizar la gestión de los recursos hídricos compartidos.
Los gobiernos reconocen que fenómenos como la sequía y los incendios no entienden de fronteras. Por ello, se han comprometido a una coordinación más efectiva en la planificación hidrológica y a establecer indicadores comunes sobre el estado ambiental y las demandas de agua. Esta colaboración está enmarcada en el Convenio de Albufeira, que regula el uso sostenible de importantes cuencas como el Miño, Tajo y Guadiana.
Además, ambos países se han propuesto avanzar en la creación de la Constelación Atlántica, una red de satélites destinada a mejorar la prevención de desastres naturales y optimizar la gestión de los recursos naturales, reflejando un enfoque proactivo ante los eventos climáticos extremos que son cada vez más frecuentes.