El tráfico ilícito de residuos textiles en España ha sido identificado como una amenaza internacional relevante por la Guardia Civil, que ha advertido que las condiciones actuales propician un aumento de este fenómeno delictivo. Este tipo de residuos resulta atractivo para la delincuencia ambiental por su gran volumen, bajo valor unitario y la facilidad de ocultar su verdadero estado presentándolos como ropa usada o productos reutilizables.
La unidad especializada en protección de la naturaleza y del medio ambiente de la Guardia Civil, Seprona, señala que muchas de las actividades relacionadas no son necesariamente orquestadas por organizaciones criminales tradicionales. En cambio, a menudo involucran a estructuras empresariales y transportistas que aplican tácticas para reducir costos y evadir obligaciones medioambientales. Los patrones delictivos incluyen presentaciones engañosas sobre la legalidad del transporte de residuos, así como el almacenamiento indebido de grandes volúmenes de textiles en instalaciones no habilitadas.
España, por su geografía y la existencia de importantes puertos, se considera un punto de riesgo para el tráfico ilícito de residuos textiles, con rutas que frecuentemente implican la llegada de materiales desde Marruecos y otros países africanos. La vigilancia de la Guardia Civil se ha intensificado ante el aumento de residuos y de las exigencias legales en el sector, donde un cambio en los costes de gestión podría incentivar a algunos operadores a desviarse hacia circuitos ilegales.