La "caja negra de la Tierra", un proyecto destinado a documentar la crisis climática, ha comenzado su instalación en Tasmania, con un plan de finalización antes de que termine 2026. Este monolito recogerá diversas métricas sobre la salud del planeta, tales como temperatura del aire y del mar, así como niveles de dióxido de carbono. La iniciativa tiene como fin no solo almacenar datos científicos, sino también registrar discursos políticos y medios de comunicación, reflejando la respuesta de la humanidad ante la crisis ambiental.
La estructura, que recuerda a los registradores de vuelo, contará con un diseño de aproximadamente 16 metros de largo y 4 de alto, construida con materiales resistentes como acero, hormigón y vidrio. Además, tendrá sistemas de energía solar para asegurar su funcionalidad a largo plazo. Este proyecto, que ya ha enfrentado retrasos significativos desde su anuncio en 2021, aspira a atraer la atención no solo por su propósito ambiental, sino también como potencial atracción turística para la comunidad de Queenstown en Tasmania.
Aunque la idea de una caja que preserve evidencia sobre el impacto humano en el medio ambiente es poderosa, algunos expertos expresan preocupaciones sobre su efectividad para motivar cambios duraderos. No obstante, sus creadores aseguran que el mensaje fundamental de la caja es que aún hay oportunidad de cambiar el rumbo de la historia climática.