La geología de España indica que ciertas áreas del país, sobre todo en su franja sur y oriental, se encuentran en riesgo sísmico debido a la interacción de placas tectónicas. Las Cordilleras Béticas y los Pirineos son las regiones más activas, con provincias como Alicante, Almería y Granada destacándose por su potencial sísmico. Aunque la mayoría de los terremotos ocurren sin ser percibidos por la población, su monitoreo es crucial para la prevención.
Los expertos destacan la importancia de integrar el conocimiento geológico en las estrategias de planificación urbanística y diseño de infraestructuras para minimizar los efectos de futuros seísmos. En particular, la construcción de edificaciones sismorresistentes es fundamental, dado que muchas estructuras antiguas podrían no cumplir con las normativas actuales. A pesar de que los grandes terremotos son poco comunes en España, la historia, como el devastador terremoto de Lisboa en 1755, enseña sobre la necesidad de estar preparados ante cualquier eventualidad sísmica.