El derecho de la ciudadanía a conocer el estado de su entorno natural está respaldado por el Convenio de Aarhus, ratificado por España en 2004. Sin embargo, a pesar de contar con esta norma y la Ley 27/2006, informes indican que el acceso a la información ambiental en el país es deficiente. La falta de transparencia proactiva por parte de las autoridades y la existencia de obstáculos como el silencio administrativo y las demoras en la respuesta a solicitudes han generado críticas tanto de ONGs como de organismos internacionales.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha abordado este incumplimiento, señalando que las Administraciones Públicas deben facilitar la información ambiental de manera accesible y en tiempos adecuados. A pesar de estas directrices, la situación persiste con interpretaciones restrictivas y tarifas poco claras que actúan como barreras para los ciudadanos. La Comisión Europea, además, ha abierto expedientes contra España por fallos en la entrega de informes requeridos, indicando que la gestión de la información ambiental no cumple con los estándares europeos.

Para avanzar hacia una verdadera transparencia, se requiere una modernización de los canales de acceso a la información y una mejora en la celeridad de las respuestas. Es fundamental que la participación ciudadana en los procesos ambientales no sea una ilusión, sino una realidad en la que se respete el derecho de acceso a la información.