La economía circular se define como un modelo que busca maximizar el uso de los recursos y prolongar la vida de los productos. Con la creciente presión sobre el medio ambiente y una población mundial de más de 8.000 millones, es crucial adoptar prácticas más sostenibles. La Comisión Europea está desarrollando una nueva Ley de Economía Circular que podría entrar en vigor en el tercer trimestre de 2026, orientada a fomentar el uso de materiales reciclados de calidad y disminuir la dependencia de recursos externos.

Uno de los elementos centrales de esta ley será el derecho a reparar, que permitirá a los consumidores optar por la reparación de productos en lugar de su reemplazo, ampliando la garantía de un año adicional en estos casos. Además, se prevé la introducción de un Pasaporte Digital de Producto para ofrecer información sobre sostenibilidad, lo que facilitará a los consumidores elegir productos más duraderos y reparables. Asimismo, decisiones cotidianas como comprar de segunda mano, alquilar productos o reducir el desperdicio alimentario son esenciales para contribuir a la economía circular,

Separar adecuadamente los residuos sigue siendo fundamental, ya que permite la recuperación de materiales y la prevención de la contaminación. Con estas medidas, la economía circular no solo se convierte en una política europea, sino que se traduce en acciones concretas que cada ciudadano puede adoptar para hacer frente a los retos ambientales actuales.