Las Directivas de Aves y Hábitats de la UE, que son esenciales para la conservación de la biodiversidad en Europa, están bajo el escrutinio de una nueva consulta pública impulsada por la Comisión Europea. Este proceso, que busca simplificar la normativa, ha levantado alarmas sobre posibles cambios que podrían debilitar su rango y eficacia en la protección ambiental. Las organizaciones ecologistas han criticado esta revisión, resaltando que, aunque la comisaria europea de Medioambiente, Jessika Roswall, afirma que no se pretende disminuir la protección, la simplificación de cargas administrativas podría tener consecuencias negativas para ecosistemas críticos.
La consulta, que permanecerá abierta hasta el 4 de agosto de 2026, tiene como objetivo evaluar si las normas que sustentan la red Natura 2000 siguen siendo efectivas frente a desafíos contemporáneos. A pesar de la intención declarada de Bruselas de no alterar las obligaciones legales actuales, los sectores económicos como la agricultura, la pesca y las infraestructuras están empujando por una revisión que permita mayor flexibilidad. Esto ha llevado a iniciativas como la campaña "Hands Off Nature", que ha reunido más de 431.000 firmas para defender la fortaleza de estas directivas. La situación refleja un delicado equilibrio entre la necesaria conservación de la biodiversidad y las demandas de crecimiento económico en un contexto de creciente presión climática y de los recursos naturales.