Las Directivas de Aves y Hábitats de la UE, fundamentales para la protección de la biodiversidad en Europa, enfrentan serias amenazas. La Comisión Europea ha puesto en marcha un "stress test" que, bajo el pretexto de simplificar la normativa, podría facilitar una disminución en su rango de aplicación, impulsado por intereses económicos de lobbies. Las organizaciones ecologistas han denunciado este proceso como un intento de desregular la legislación ambiental, lo que podría acarrear consecuencias negativas para los ecosistemas y la salud pública.

Estas directivas son cruciales, ya que imponen obligaciones a los Estados miembros para la conservación de especies y hábitats en riesgo y fomentan una cooperación transfronteriza. El "stress test" ha suscitado inquietud debido a su posible utilización para justificar cambios que reduzcan el nivel de protección actual, particularmente en sectores como la energía y las infraestructuras. La modificación de estas normas podría resultar en un retroceso significativo en la conservación de la naturaleza, haciendo que dos tercios de la economía europea, que dependen de ecosistemas saludables, se vean afectadas. Como respuesta, organizaciones ecologistas han lanzado la campaña "Hands Off Nature", acumulando más de 431.000 firmas para pedir la defensa de estas directivas.