La construcción de plantas fotovoltaicas en las cercanías de nidos de águila imperial en Guadalajara ha suscitado preocupación entre agricultores, vecinos y grupos ecologistas. Esta ubicación se encuentra en una zona de alto valor ambiental, habitada por especies protegidas, lo que plantea un conflicto entre la expansión de energías renovables y la conservación de la biodiversidad. La fragmentación del proyecto en varias plantas independientes ha sido criticada, ya que puede subestimar el impacto ambiental total al evaluarlas de forma aislada.
Estos desarrollos están transformando más de 200 hectáreas de terreno, lo cual puede afectar gravemente la reproducción y supervivencia de aves protegidas, provocando el posible abandono de sus nidos. Además, la transformación del hábitat también altera zonas de alimentación y corredores ecológicos, especialmente para aves esteparias que requieren espacios abiertos. La comunidad ecologista ha cuestionado las decisiones administrativas que han permitido esta construcción, dado que hay informes que indicaban la alta sensibilidad ecológica de la zona.
Este caso pone de relieve la necesidad de una planificación más rigurosa y consensuada en el desarrollo de proyectos de energías renovables, donde se equilibre la producción energética con la conservación del medio ambiente, asegurando que no se comprometam ecosistemas críticos en el proceso.