La investigación publicada en la revista Nature subraya que actualmente se ha perdido entre el 17 % y el 18 % de la selva amazónica. Sin una acción decidida para frenar la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero, el calentamiento global incrementaría el riesgo de alcanzar un umbral crítico de degradación irreversible. En este contexto, la selva amazónica podría perder la capacidad de generar lluvias, completando un ciclo de sequías y alteraciones climáticas severas.

Los científicos del PIK destacan que, bajo escenarios de incremento de temperatura entre 1,5 y 4 ºC, la probabilidad de caer en un colapso climático aumentará notablemente. La Amazonía no solo representa un importante sumidero de carbono, sino que también es fundamental para regular el ciclo de agua que influye en muchas regiones del planeta. La interrupción del ciclo de reciclaje de lluvias generado por sus vegetaciones podría tener efectos devastadores a cientos o miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, todavía hay esperanza: los investigadores estiman que si se aplican medidas urgentes para limitar la deforestación y restaurar áreas dañadas, se podría mitigar el impacto y preservar este vital ecosistema.