Greenpeace ha iniciado su primera expedición a las profundidades del Ártico, denominada 'Deep Arctic', que se extenderá durante un mes. La misión, que partió desde Irlanda el 8 de mayo, reúne a científicos de España, Suecia, Alemania y Noruega para explorar ecosistemas marinos casi inexplorados entre Noruega y Groenlandia. Uno de los objetivos clave es generar evidencia científica que respalde la creación de áreas marinas protegidas, especialmente ante el creciente interés en la minería submarina y sus consecuencias medioambientales.
Durante la expedición, se realizarán transmisiones en directo desde una profundidad de aproximadamente 3.000 metros, donde habitan especies como ballenas y pulpos dumbo, además de ecosistemas únicos que incluyen corales y esponjas. La investigación se centrará en entender la biodiversidad marina, documentar especies potencialmente desconocidas, y estudiar fuentes hidrotermales que podrían ser cruciales en la historia de la vida en la Tierra. Esta misión coincide con un momento crucial para la protección oceánica global, en medio de conversaciones internacionales sobre el objetivo 30×30 para proteger el 30% de las aguas internacionales para 2030.
La preocupación por la minería submarina es creciente, ya que las empresas buscan recursos minerales estratégicos presentes en el fondo marino, lo que podría llevar a daños irreversibles en estos frágiles ecosistemas. Los científicos advierten que muchos de estos hábitats aún no han sido estudiados, lo que aumenta el riesgo de perder especies antes de ser siquiera conocidas. En este contexto, Greenpeace está impulsando una moratoria internacional en la minería submarina hasta que se cuente con garantías suficientes sobre su impacto ambiental. La expedición concluirá el 5 de junio en Bergen, Noruega, donde se presentarán los hallazgos iniciales y propuestas para la conservación marina.