La Agencia Portuguesa del Ambiente ha aprobado el inicio de las obras de la primera planta desalinizadora en Portugal, situada en la región de Faro-Albufeira. Este proyecto, que contará con una inversión superior a los 107 millones de euros, es liderado por la empresa española GS Inima Environment, junto a las compañías locales Aquapor y Luságua. La planta, que utilizará tecnología de ósmosis inversa, tendrá una capacidad inicial de producción de 16 hectómetros cúbicos de agua potable al año, ampliable a 24 hm3 en el futuro, y busca mitigar la vulnerabilidad hídrica en el sur del país, donde las sequías prolongadas afectan al consumo humano y la actividad turística y agrícola.

Además, se ha formalizado una alianza estratégica entre Portugal y España para gestionar conjuntamente los recursos hídricos de la península ibérica. Este acuerdo, que moderniza el histórico Convenio de Albufeira, establece un nuevo marco para asegurar el caudal de ríos internacionales y prioriza la sostenibilidad ecológica. Entre otras medidas, se garantizan caudales mensuales en el tramo final del río Guadiana, abordando así una de las reclamaciones más persistentes de las comunidades locales y creando mecanismos de control coordinados durante periodos de sequía extrema.