Los incendios forestales en Siberia están causando graves daños, arrasando cerca de 100.000 hectáreas debido a las elevadas temperaturas estivales y la sequía extrema. La región de Krasnoyarsk es la más afectada, donde los bomberos luchan contra 73 incendios activos, con una superficie quemada que ya alcanza las 84.356 hectáreas.

Además, la situación es crítica en otras áreas como Yámalo-Nenets e Irkutsk, donde otras decenas de focos continúan activos. Las autoridades han declarado el estado de emergencia en varios distritos para coordinar mejor los esfuerzos de extinción, que incluyen tanto recursos aéreos como terrestres. A pesar de la movilización de cientos de efectivos y medios, la rápida propagación de las llamas sigue complicando las operaciones de control del fuego.

Este año se ha registrado un aumento alarmante en la superficie quemada, que en Krasnoyarsk sola alcanza casi 600.000 hectáreas. Las difíciles condiciones climáticas están favoreciendo la expansión de los incendios, poniendo en riesgo no solo el ecosistema local, sino también a las comunidades cercanas.