Perú ha iniciado un nuevo capítulo en la conservación ambiental al implementar el primer acuerdo de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE) no financiero, dirigido a salvaguardar los ecosistemas altoandinos que son cruciales para el abastecimiento de agua de más de 3,000 personas en el norte del país. Este modelo se fundamenta en compromisos de conservación asumidos por los usuarios del agua, en lugar de depender de compensaciones económicas que caracterizan a otros mecanismos de gestión ambiental.
El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) ha confirmado que la iniciativa se enfoca en la recuperación de pajonales y bofedales, que son vitales para la recarga de acuíferos y la regulación del recurso hídrico, especialmente en época de sequías. El acuerdo, firmado con las Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento de las localidades de El Molle y El Zaile, busca garantizar un acceso sostenible a agua potable a partir de estas zonas protegidas.
José Carlos Nieto, presidente ejecutivo del Sernanp, subrayó que "la seguridad hídrica de miles de familias comienza en estos ecosistemas altoandinos", enfatizando la importancia de esta estrategia, que podría ser replicada en otras áreas protegidas del país. La creciente presión sobre los recursos hídricos, combinada con los efectos del cambio climático, resalta la urgencia de iniciativas como esta para asegurar la sostenibilidad del agua en el futuro.