El nuevo Plan Especial de Sequía del Tajo introduce cambios significativos en la gestión del agua en una de las cuencas más importantes de España. Este plan, aprobado mediante la Orden TED/601/2026, se enfoca en mejorar la anticipación de sequías, incorporando nuevos indicadores y modelos climáticos para hacer frente a situaciones de escasez. La Confederación Hidrográfica del Tajo considera que estas herramientas permitirán optimizar la respuesta ante episodios de sequía, beneficiando especialmente al sector agrícola que depende en gran medida de los recursos hídricos.

Una de las innovaciones clave es el uso del Índice de Precipitación Estandarizado (SPI) para evaluar la evolución de la sequía en diversas unidades territoriales. Además, la actualización establece mejores umbrales para identificar situaciones de escasez, alineándose con las nuevas condiciones observadas. También se incorporan modelos predictivos que ofrecen la capacidad de anticipar crisis hídricas antes de que se agraven, ayudando así a tomar decisiones proactivas para mitigar sus impactos económicos y ambientales.

La revisión del plan también potencia la coordinación con Portugal, en cumplimiento del Convenio de Albufeira, mejorando la gestión compartida de los recursos hídricos. Este enfoque transfronterizo es esencial en un contexto de incertidumbre climática y creciente presión sobre los recursos disponibles. En resumen, el Plan Especial de Sequía del Tajo representa un avance importante hacia una gestión más sostenible y eficiente del agua.