En 2025, Noruega registró un impresionante 95,9% de matriculaciones de coches eléctricos, cifra que aumentó a un 98,6% en abril de 2026. A pesar de que las ventas generales han disminuido, la cuota de mercado de los vehículos eléctricos ha seguido creciendo, con 10.952 coches eléctricos matriculados de un total de 11.103 nuevos vehículos en el país noruego. Este fenómeno se debe a un conjunto de incentivos fiscales y una política rigurosa que penaliza a los vehículos de combustión interna, lo que crea un entorno muy favorable para la adopción de coches eléctricos. Christina Bu, secretaria general de la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos, describe estas políticas como un "látigo fiscal" que hace que elegir un coche eléctrico sea económicamente ventajoso.
Contrariamente, en España, los obstáculos son considerables. La falta de un fondo soberano que respalde incentivos, la presión de una industria automotriz significativa, y un mix energético dependiente de fuentes no renovables limitan la posibilidad de replicar el modelo noruego. En España, solo se matricularon 106.862 unidades en abril, con un 18,9% destinado a vehículos eléctricos. La inestabilidad política también dificulta la implementación de políticas de largo plazo. A pesar de esto, las lecciones del modelo noruego, especialmente sobre la importancia de una política eficaz y una infraestructura de carga adecuada, podrían ser de gran utilidad.