Las muertes relacionadas con el calor en España generan discrepancias en los datos, ya que algunas cifras consideran solo golpes de calor, mientras que otras incluyen muertes atribuibles a temperaturas elevadas. Este fenómeno se debe a que el calor puede agravar dolencias preexistentes, aumentando el riesgo de fallecimientos por causas cardiovasculares, respiratorias o renales, entre otras. Un estudio reciente indica que, a nivel europeo, las muertes directas por golpe de calor son mínimas, representando aproximadamente el 1 % de las muertes atribuibles al calor.

Para calcular el impacto real del calor en la mortalidad, se analizan datos históricos de temperatura y mortalidad. Se construyen curvas que relacionan el riesgo de muerte con las temperaturas, permitiendo estimar las muertes asociadas al calor. Por ejemplo, en España, se estimaron unas 10.831 muertes por calor moderado y 4.880 por calor extremo durante el verano de 2025, destacando que la acumulación de días calurosos representa una mayor carga de mortalidad que los episodios extremos aislados.