A finales de 2025, un total de 82,2 millones de personas vivían desplazadas dentro de sus propios países como consecuencia de la violencia, conflictos y desastres naturales exacerbados por el cambio climático, según el informe anual del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC). Esta cifra, a pesar de ser ligeramente inferior al récord de 83,4 millones registrado en 2024, ha más que duplicado en los últimos diez años, pasando de 38,9 millones en 2016. El secretario general del Consejo Noruego de Refugiados (NRC), Jan Egeland, hizo hincapié en el colapso global relacionado con la prevención de conflictos y la protección de los civiles, subrayando la urgencia de una respuesta estructural ante esta crisis.
De los desplazados, 68,6 millones fueron forzados a abandonar sus hogares por conflictos. Los países más afectados incluyeron Sudán (9,1 millones), Colombia (7,2 millones), Siria (6 millones), Yemen (4,8 millones) y Afganistán (4,4 millones). En lo que respecta a desastres naturales, 13,6 millones de personas se vieron desplazadas, destacando a Bangladés (5 millones) y Afganistán (2,6 millones) como los más impactados. Este informe señala que 2025 fue un año decisivo, ya que el número de desplazamientos internos por conflictos superó por primera vez a los provocados por catástrofes naturales, con 32,2 millones de desplazamientos atribuibles a los conflictos frente a 29,9 millones causados por desastres. La emergencia de los desplazados internos por cambio climático ha dejado a millones en una situación de vulnerabilidad, coincidiendo con el aumento de eventos climáticos extremos como inundaciones y tormentas. Los expertos ahora advierten que sin medidas adecuadas, el desplazamiento interno podría convertirse en una de las mayores crisis humanitarias del siglo XXI.