Un reciente estudio internacional destaca que seis especies de ranas de cristal están amenazadas por el cambio climático, lo cual podría llevar a su extinción en las próximas décadas. Las investigaciones realizadas por expertos de Ecuador, México y Estados Unidos evidencian que la pérdida de condiciones climáticas adecuadas está forzando a estos anfibios a desplazarse hacia montañas más altas en búsqueda de temperaturas más frescas. Sin embargo, esta migración vertical tiene límites físicos y ecológicos que podrían resultar en una crisis irreversible para estas especies, particularmente en los ecosistemas frágiles de Ecuador y Colombia.
Además, más del 36 % de los refugios climáticos potenciales donde habitan estas ranas carecen de protección legal. Esto se suma a las amenazas presentadas por la agricultura y la minería, que afectan su hábitat natural. El estudio también revela que muchas de estas ranas sirven como bioindicadores fundamentales, ya que su salud está intrínsecamente ligada al equilibrio de los ecosistemas tropicales. La desaparición de estas especies podría señalar un deterioro ecológico más amplio que afectaría a toda la biodiversidad de la región.