Los incendios forestales han provocado el desalojo de más de 325.000 personas en España y Francia, afectando gravemente áreas cercanas a Madrid y el suroeste de Francia. En particular, la situación es crítica en la metrópoli de Burdeos, donde el fuego se encuentra a solo 15 km de la ciudad, arrasando hasta el momento aproximadamente 42.000 hectáreas. En España, se ha reportado la devastación de 32.000 hectáreas, con 39 municipios evacuados en su mayoría en Ávila, Madrid y Toledo. La consejera de Protección Civil, Virginia Barcones, ha descrito la emergencia como "monstruosa", destacando la necesidad de un esfuerzo coordinado para combatir los incendios, que están siendo avivados por fuertes vientos y condiciones de sequía, exacerbadas por el cambio climático.

A pesar de la grave situación, España no ha podido desplegar aún los nuevos aviones antiincendios Airbus A400M, cuya incorporación fue anunciada por el presidente Pedro Sánchez en mayo. Francia, por su parte, ha adelantado su uso y ya está aplicando esta tecnología para combatir incendios significativos en la región de Gironda, lo que resalta la disparidad en la preparación ante emergencias de este tipo entre los dos países. Mientras tanto, miles de bomberos y fuerzas militares continúan trabajando en la extinción de los fuegos, en un esfuerzo por controlar la devastación que se ha visualizado con humaredas alarmantes y escenas de destrucción en ambas naciones.