Los incendios forestales en España han alcanzado niveles alarmantes en 2026, donde ya se han quemado más de 29.556 hectáreas, casi tres veces el total de 10.815 hectáreas registrado en el mismo periodo del año anterior. Este incremento se traduce en un alarmante aumento del 69% en el número de siniestros, con 3.178 incendios frente a los 2.132 de 2025. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), este arranque de año es especialmente virulento, a pesar de haberse registrado un inicio relativamente lluvioso, lo que no ha sido suficiente para prevenir la sequía acumulada que favorece el fuego y que da lugar a condiciones propicias para su propagación. La combinación de temperaturas elevadas, vegetación seca y vientos fuertes ha sido determinante.

La situación es crítica especialmente en el noroeste peninsular, donde Galicia, Asturias, Cantabria, León y Zamora concentran el 79% de la superficie afectada. Este año, se han arrasado 3.073 hectáreas de superficie arbolada, lo que representa casi cinco veces más que el total del año anterior. Ante la llegada del verano, que históricamente es la temporada más peligrosa, las proyecciones sugieren un aumento en las cifras de devastación. Greenpeace ha enfatizado la necesidad urgente de implementar estrategias de prevención y manejo forestal adecuado, alertando sobre la posibilidad de que estos incendios repliquen la gravedad del desastre del año 2025.