Los embalses en España acumulan actualmente el 73,4% de su capacidad, lo que equivale a aproximadamente 41.100 hectómetros cúbicos, un volumen superior al del año anterior. Sin embargo, estas reservas han mostrado una clara tendencia a la baja desde mayo, y regiones como Galicia han tenido que activar la prealerta por escasez moderada. A pesar de un invierno con precipitaciones notables, la escasa lluvia de la primavera ha reducido significativamente el agua disponible en los embalses en comparación con los niveles de marzo.
En la costa gallega, la situación es aún más alarmante, con los pantanos del sistema Galicia Costa registrando el nivel de ocupación más bajo de los últimos quince años, alcanzando solo un 76,3% de su capacidad. Este descenso indica que muchas infraestructuras, como el embalse de Baíña en Baiona, están bajo una creciente presión demográfica y turística, lo que incrementa el riesgo de insuficiencia hídrica. Por su parte, Vigo ha sido uno de los primeros municipios en adoptar medidas restrictivas, como el cierre de duchas en playas y la prohibición de llenar piscinas, acompañadas por un llamado del alcalde Abel Caballero a la colaboración entre municipios para conservar el agua.
La falta de lluvias sostenidas y las altas temperaturas previstas para el verano han generado una preocupación creciente entre las administraciones locales y regionales, que deben gestionar la creciente demanda hídrica de la ciudadanía en medio de un contexto climático adverso. Las autoridades advierten que la situación actual no es una alarma pasajera, sino el reflejo de una tendencia que podría intensificarse si no se adoptan medidas adecuadas para la gestión del agua en las próximas temporadas.