Logroño ha activado una red de 65 refugios climáticos como respuesta a las olas de calor que azotan a España. Esta iniciativa combina edificios públicos, parques y espacios acuáticos, ofreciendo protección a ciudadanos, especialmente a los más vulnerables como personas mayores y niños. La estrategia está diseñada para minimizar el impacto del calor en la salud y mejorar la resiliencia urbana ante la creciente frecuencia de fenómenos climáticos extremos.
Los refugios se distribuyen en toda la ciudad, abarcando instalaciones como la Casa Consistorial y diversos centros cívicos. Además de ofrecer un espacio seguro con climatización y acceso al agua, se busca aprovechar la infraestructura verde para mitigar las altas temperaturas. Los parques urbanos, gracias a su sombra natural, son esenciales en esta estrategia, proporcionando un alivio significativo durante las horas más críticas del día. Con esta medida, Logroño se posiciona como una ciudad que prioriza la adaptación al cambio climático y la salud pública.