El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel presenta una imagen histórica con cerca de 1.500 hectáreas inundadas gracias a las lluvias y los aportes del río Cigüela. Este fenómeno, sin embargo, podría ser solo temporal. A pesar de estas condiciones favorables en la superficie, el acuífero del Alto Guadiana no ha mostrado señales de recuperación real, manteniendo un déficit preocupante de 2.150 hectómetros cúbicos.
Los expertos señalan que la conexión natural entre río y acuífero ha sido severamente afectada y que las aguas subterráneas apenas han respondido a los recientes episodios de lluvias. Por ejemplo, durante el último periodo húmedo, el piezómetro de los Ojos del Guadiana solo recuperó un metro, notablemente inferior a los dos metros mensuales alcanzados en situaciones similares en el pasado. A pesar de que la inundación actual genera un entorno más propicio para aves acuáticas como el pato colorado y el porrón europeo, la salud a largo plazo del parque sigue siendo incierta sin una adecuada gestión de sus recursos hídricos.
Los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana enfatizan la necesidad de revisar la planificación hidrológica para establecer un volumen máximo de extracción de agua que permita la recuperación de esta relación esencial para el equilibrio ecológico del parque. Sin esta conexión, Las Tablas de Daimiel continuarán estando en una situación vulnerabilidad, con un ciclo de llenado superficial que no garantiza su salud y sostenibilidad a largo plazo durante los meses secos.