Las organizaciones ecologistas y plataformas ciudadanas han intensificado sus alarmas sobre las proyectadas plantas de biometano en Las Tablas de Daimiel y Torralba de Calatrava. Estas instalaciones, según los críticos, podrían comprometer gravemente el acuífero manchego, además de alterar la calidad del aire y el futuro del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Informes presentados durante una reunión con el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN) señalan que estos proyectos, por su capacidad de procesamiento, podrían obligar a importar residuos de otras localidades, lo que aumentaría el tráfico pesados y las filtraciones químicas en un ecosistema ya vulnerable.
Los opositores destacan que la comarca de Alto Guadiana, ya afectada por la crisis hídrica, no puede soportar una mayor presión. La Plataforma Stop Biometano ha criticado el modelo propuesto por considerar que prioriza intereses industriales sobre la salud pública y la conservación del entorno natural. Existe una creciente preocupación entre los vecinos debido a la falta de transparencia en el desarrollo de estos proyectos, que podrían transformar la zona en un receptor masivo de residuos, derivando en malos olores, contaminación atmosférica y una amenaza significativa sobre los acuíferos.
La situación ha llevado a que el OAPN se comprometa a revisar la documentación ambiental y llevar este asunto al Patronato del Parque Nacional para una evaluación exhaustiva. Las organizaciones destacan la necesidad de priorizar la protección del agua subterránea y de realizar controles ambientales rigurosos antes de autorizar estas instalaciones, temiendo que el ecosistema de las Tablas de Daimiel, ya saturado por la transformación agrícola y la sobreexplotación de recursos, se vea aún más comprometido. La comunidad exige una discusión pública amplia y evaluaciones acumulativas del impacto ambiental de todas las plantas propuestas en la región.