Recientemente, la calidad del aire en Ourense ha sido motivo de preocupación, con un aumento notable de las partículas en suspensión. Esto se debe, en parte, a condiciones meteorológicas que favorecen la concentración de estos contaminantes, especialmente en días de estabilidad atmosférica. La estación de monitoreo de Gómez Franqueira ha registrado concentraciones de PM2.5 que superan frecuentemente los niveles recomendados por la OMS, lo que agrava los riesgos para la salud pública.
La física Susana Bayo señala que la “orografía” de Ourense, situada entre valles, dificulta la renovación del aire en momentos de estabilidad. Esto provoca fenómenos como la inversión térmica, que atrapa los contaminantes cerca del suelo. Además de las PM2.5, también se observan picos de dióxido de nitrógeno, especialmente relacionados con el tráfico, y un aumento del ozono durante el día, cuando la radiación solar es mayor.
Ante la mala calidad del aire, las autoridades recomiendan limitar las actividades al aire libre y estar atentos al índice de calidad del aire. Para mejorar la situación, es fundamental reducir las emisiones, favoreciendo el transporte público y minimizando el tráfico innecesario, especialmente en áreas con mala ventilación. A pesar de las regulaciones actuales, la calidad del aire puede no cumplir siempre con los estándares ideales para la salud. El protocolo de activación por partículas en suspensión ha sido comunicado oficialmente por la Xunta.