Un nuevo informe de Greenpeace, presentado en la Conferencia del Clima de Bonn, destaca que el 0,01% más rico de la población mundial, alrededor de 800.000 personas con patrimonios superiores a los 38 millones de dólares, es responsable de daños climáticos valorados en aproximadamente 992.000 millones de dólares anuales. Estas cifras son alarmantes y equivalen a las necesidades actuales de financiación climática global o al salario acumulado a lo largo de una vida laboral de cerca de un millón de trabajadores en España.
Las emisiones asociadas a la riqueza extrema no proceden exclusivamente del consumo personal, como el uso de jets privados o grandes yates. De hecho, el informe señala que la deuda climática provocada por la propiedad de activos en sectores altamente contaminantes es 2.5 veces mayor que la derivada del consumo. Greenpeace subraya que los sistemas actuales de medición no abarcan adecuadamente estas emisiones, lo que limita la comprensión de la responsabilidad climática de las grandes fortunas.
Para mitigar este impacto, Greenpeace propone implementar medidas fiscales que graven las actividades altamente contaminantes y se enfoquen en los contribuyentes más ricos. Entre las sugerencias se incluyen impuestos sobre vuelos privados, estilos de vida lujosos e industrias fósiles, que podrían financiar hasta un 42% de la deuda climática anual del 0,01% más rico, y contribuir así a un futuro más sostenible.