El conflicto por la protección de las Lagunas de Ambroz ha tomado un nuevo giro al llegar a las instituciones europeas. Alianza Verde y Podemos han solicitado a la Comisión Europea que revise la autorización concedida a la empresa Tolsa para reabrir una mina de sepiolita. La explotación podría comprometer un ecosistema que se ha regenerado espontáneamente durante años, albergando especies protegidas y hábitats de gran valor ecológico.
La intervención de Bruselas podría establecer un precedente significativo en la protección de estos espacios naturales. Los demandantes argumentan que la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) que permitió la minería es obsoleta, ya que no refleja los cambios ecológicos ocurridos en la zona. Un aspecto crucial de la denuncia es la presencia del avión zapador, una especie protegida que ha hecho de las lagunas su hogar, poniendo en riesgo su supervivencia ante la actividad minera.
A medida que crece la oposición al proyecto, que incluye líderes políticos, plataformas ciudadanas y colectivos ecologistas, se eleva la presión sobre la Comunidad de Madrid para preservar este enclave único. Las Lagunas de Ambroz simbolizan una nueva lucha por la conservación ambiental en el contexto de desafíos más amplios en Europa, donde se discute la compatibilidad entre actividades extractivas y la conservación de la biodiversidad.