La trashumancia demuestra ser esencial en la conservación de la biodiversidad rural en España, según un estudio del proyecto europeo LIFE Agroestepas Ibéricas. Este sistema tradicional de ganadería extensiva no solo ayuda a mejorar los pastos, sino que también protege a especies amenazadas, como las aves esteparias. Las mejores poblaciones de estas aves, que son vitales para los ecosistemas, se encuentran asociadas a explotaciones ganaderas donde se aplica la trashumancia a pie.
El valor ambiental de la trashumancia se manifiesta en la recuperación natural de los pastos y la creación de hábitats propicios para la fauna silvestre. No obstante, esta práctica enfrenta retos significativos, incluidos la falta de apoyo institucional y la ocupación ilegal de las cañadas reales, que son esenciales para el desplazamiento del ganado. Para garantizar la continuidad de esta tradición, es urgente implementar ayudas económicas que reconozcan los beneficios ambientales generados por la ganadería extensiva y que contribuyan a la preservación de ecosistemas únicos de la Península Ibérica.