El 5 de junio, Día Internacional del Medioambiente, se plantea una reflexión sobre las razones que obstaculizan la transición ecológica en España. A pesar de que la mayoría de la ciudadanía es consciente del cambio climático, la implementación de políticas sigue mostrando insuficiencias. Investigaciones como el Eurobarómetro 2022 y la Encuesta Social General de España 2023 revelan que el negacionismo climático es una postura minoritaria, pero la capacidad de acción en torno a la sostenibilidad es limitada para una gran parte de la población.
Un tercio de los españoles muestra alta conciencia ambiental, pero su situación económica les impide adoptar prácticas más sostenibles, generando desmotivación frente a las exigencias de la transición ecológica. Además, casi un 30% de la ciudadanía desconfía de que las instituciones manejarán la transición de manera justa. Esta desconfianza se ve reforzada por la falta de consulta real en procesos de toma de decisiones, donde los ciudadanos sienten que no son escuchados. A pesar de contar con una legislación climática robusta, como la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, esta no traduce en legitimidad social, lo cual es crucial para el éxito de cualquier iniciativa en materia ambiental.