La mina de Riotinto se erige como un ejemplo de recuperación de la biodiversidad gracias a un programa ambiental que ha logrado cuadruplicar la población de murciélagos protegidos en solo diez años. Desde 2015, el proyecto, liderado por Atalaya, ha incrementado la cifra de estos mamíferos alados de poco más de un centenar a más de 400 individuos en 2025. Esto se ha conseguido mediante técnicas de seguimiento continuo y medidas de conservación especializadas, incluyendo la construcción de refugios sostenibles.

Uno de los métodos más innovadores utilizados en esta iniciativa ha sido la reutilización de neumáticos reciclados de maquinaria minera para crear refugios seguros para los murciélagos. Además, se han diseñado galerías que garantizan condiciones óptimas como temperatura, humedad y ventilación. El murciélago orejudo gris, la especie predominante en esta zona, junto con otras especies protegidas, están siendo estudiados a través de un seguimiento científico que incluye censos directos y tecnologías avanzadas como grabaciones de vídeo y audio.

Este éxito no solo resalta la importancia de los murciélagos en los ecosistemas, actuando como controladores naturales de insectos, sino que también subraya la posibilidad de que la actividad industrial y la protección ambiental puedan coexistir. La experiencia de Riotinto es un modelo de cómo la innovación y la gestión ambiental pueden dar lugar a una recuperación significativa de la biodiversidad en entornos que, a priori, parecen incompatibles con la vida silvestre.