Investigadores de las universidades suizas de Ginebra y Berna han realizado un avance significativo al cartografiar por primera vez el clima de dos exoplanetas rocosos, Trappist-1b y Trappist-1c. Utilizando el Telescopio Espacial James Webb, descubrieron que estos planetas experimentan diferencias de temperatura extremas, con variaciones de hasta 500 grados centígrados entre el día y la noche. Este notable contraste de temperaturas indica la falta de atmósfera en ambos planetas, lo que limita la posibilidad de vida como la conocemos.

Los modelos teóricos sugieren que, aunque los planetas más cercanos a la estrella puedan haber carecido de atmósferas debido a las violentas eyecciones de Trappist-1, los planetas en la parte más externa del sistema podrían aún retener una atmósfera. Investigaciones futuras se centrarán en Trappist-1e, que se encuentra en la zona habitable y podría tener características que permitan la existencia de agua y posiblemente vida.