Los supermercados son identificados por un 64% de los consumidores como claves para frenar el desperdicio alimentario en España, según un reciente estudio. Este dato resalta su influencia en las decisiones de compra, ya que el 94% de los consultados estaría dispuesto a cambiar de establecimiento si otro demuestra un compromiso real contra el despilfarro. Sin embargo, la falta de transparencia ha generado desconfianza entre los consumidores, quienes consideran que las acciones adoptadas son insuficientes o poco comunicadas.

Aunque el sector sostiene que ha logrado mantener un ratio de desperdicio por debajo del 1%, la percepción del público sugiere que se necesita una mejor comunicación sobre estas iniciativas. Las expectativas de los consumidores incluyen descuentos en productos próximos a caducar y colaboración con plataformas que gestionen excedentes, lo que refleja una demanda activa de participación en la reducción del desperdicio. Para abordar este problema, es necesaria una coordinación entre supermercados, legisladores y ciudadanos que permita reducir drásticamente el despilfarro alimentario en toda la cadena de producción y consumo.