Las plantas alpinas están sufriendo las consecuencias del cambio climático, según un estudio de la Universidad de Oviedo. La reducción de la cobertura nival y el aumento de las temperaturas invernales están alterando gravemente la capacidad reproductiva de estas especies. La nieve no solo actúa como un aislante térmico, sino que también regula la humedad necesaria para la germinación de las semillas. Sin este manto nivoso, el futuro de muchas plantas en alta montaña se torna incierto.

La investigación señala que las especies de climas templados son particularmente vulnerables, con una capacidad de adaptación reducida a los cambios climáticos. Este fenómeno podría llevar a la extinción de varias especies locales y transformar profundamente los ecosistemas de montaña, que son especialmente sensibles a las variaciones climáticas. Con el objetivo de anticipar los efectos del calentamiento global en estos ecosistemas, los científicos, bajo el proyecto SEEDSALP, buscan diseñar estrategias de conservación que protejan la diversidad biológica amenazada en estas regiones.