Un equipo de la Universidad de Sharjah en los Emiratos Árabes Unidos ha desarrollado refuerzos de bioplástico impresos en 3D que logran casi un 80% de la resistencia a flexión de muestras de hormigón reforzadas con acero. Este nuevo diseño optimiza la adhesión al cemento a través de geometrías avanzadas, como placas onduladas, que permiten mejorar el comportamiento del material bajo carga.

Este avance es significativo, dado que el acero y el cemento representan un 14% de las emisiones globales relacionadas con la energía. Reemplazar parte de este acero puede tener un impacto considerable en la reducción de emisiones de CO2. Además, el bioplástico no sufre corrosión como el metal, lo que podría extender la vida útil de las estructuras y disminuir la necesidad de reparaciones constantes.

Sin embargo, los investigadores advierten que, aunque el PLA es biodegradable, su degradación no ocurre fácilmente en condiciones naturales. Aún es necesario realizar pruebas a escala real y adecuar este material a las normativas de construcción antes de su implementación en proyectos reales.