A finales de julio de 2026, España luchó contra incendios forestales que han consumido 194.122 hectáreas, marcando un aumento alarmante respecto a las 33.360 hectáreas afectadas en el mismo periodo de 2025. Hasta la fecha, se han registrado 39 grandes incendios forestales (GIF), superando claramente los 12 del año anterior. La situación llevó a la declaración de emergencia de interés nacional, destacando la urgente necesidad de aplicar reformas normativas en la gestión de incendios, como las adoptadas en Grecia y Australia. Un estudio de World Weather Attribution indica que el cambio climático ha multiplicado por al menos 20 el riesgo de incendios destructivos en España, estableciendo que eventos de tal magnitud podrían ocurrir cada seis años bajo las condiciones actuales.
Este escenario tiene repercusiones severas en la salud pública. La exposición al humo de los incendios se ha vinculado a un aumento en los riesgos de complicaciones durante el embarazo, como los partos prematuros y el bajo peso al nacer. Investigaciones de la Universitat Autònoma de Barcelona han expuesto los peligros que enfrentan las mujeres embarazadas expuestas a contaminantes ambientales incrementados por los incendios. Además, el enfoque en el uso de combustibles fósiles sigue erosionando nuestras capacidades de adaptación ante estas crisis. Expertos enfatizan que el clima en Europa está cambiando a un ritmo que supera la capacidad de respuesta de los gobiernos, lo que aumenta la urgencia de un pacto de Estado contra el cambio climático, tal como ha destacado el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.