En la última primavera y verano austral, casi 70,000 hectáreas de bosque en la Patagonia argentina fueron consumidas por cuatro súper incendios, una cifra alarmante que representa casi la mitad de lo quemado en los últimos 23 años. Especialistas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y los servicios de lucha contra el fuego subrayan que la prevención se vuelve imperativa ante el cambio climático, que ya está causando estragos en la región.
Los incendios en 2021 marcaron un punto de inflexión, según Nicolás Agostini, subjefe del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) de Río Negro. La disminución del caudal de ríos, en algunas ocasiones hasta del 40%, junto con un aumento de temperaturas de hasta 1.5 grados, son algunos de los factores que están generando un ambiente propicio para incendios más severos y frecuentes.
Los expertos advierten que la atracción de personas hacia la Patagonia para vivir en entornos boscosos incrementa los riesgos. La respuesta a esta nueva realidad debe incluir la limpieza alrededor de las viviendas y la mejora de accesos para vehículos de emergencia, todo en un esfuerzo por convivir con el fuego de manera más segura. Reconocer que ya estamos viviendo un cambio de régimen climático es crucial para adaptarnos adecuadamente a esta problemática.