Honda ha decidido suspender indefinidamente su megaproyecto de fabricación de coches eléctricos en Ontario, un movimiento que impacta significativamente la estrategia industrial de Canadá. Este proyecto, valorado en aproximadamente 15.000 millones de dólares canadienses, contemplaba la creación de una planta de vehículos eléctricos, así como instalaciones de baterías y componentes clave para la cadena de suministro. La compañía japonesa argumenta que tal decisión se debe a cambios en las condiciones empresariales y a una disminución en la demanda global de vehículos eléctricos.

La paralización de este importante proyecto industrial surge en un contexto de desaceleración del mercado eléctrico y de incertidumbre económica internacional. Honda asegura que las operaciones actuales en su planta de Alliston continuarán sin cambios, y que la suspensión no afectará a los empleados de dicha instalación, aunque representa un golpe para las aspiraciones de Canadá de convertirse en un líder en producción de vehículos eléctricos y energías limpias. A pesar de esta situación, el gobierno canadiense mantiene la esperanza en el futuro del sector eléctrico y sus capacidades competitivas, destacando la estabilidad de los costos de electricidad en comparación con el aumento global de precios de combustibles fósiles.