China se ha consolidado como líder mundial en energías renovables, gracias a una inversión masiva que ha transformado su capacidad energética en medio de la crisis provocada por la guerra en Oriente Medio y el aumento del precio del petróleo. El secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, enfatizó que la planificación a largo plazo de China ha servido para proteger a su población de los efectos adversos de la inestabilidad energética global.
La rápida expansión en energías limpias y vehículos eléctricos ha permitido a China reducir su dependencia del petróleo y anticiparse a sus metas ambientales, lo que asegura una infraestructura energética más resiliente. Esto ha resultado en un ahorro previsto de más de 28.000 millones de dólares en importaciones de petróleo solo en este año. Además, China ha superado sus objetivos en capacidad solar y eólica, convirtiéndose en el principal mercado mundial de tecnologías limpias.
El impacto de la transformación energética de China va más allá de sus fronteras; las inversiones en energías renovables están ayudando a acelerar la transición energética en países en desarrollo como Pakistán y Etiopía. A medida que se aproxima la COP31, la ONU insta a China a continuar liderando la carga hacia una descarbonización global, destacando que su esfuerzo no solo beneficiará a su economía, sino que también tendrá un impacto positivo en la economía mundial.