Recientemente, el Instituto regional de la Vid y el Vino de Castilla-La Mancha fue el escenario de la 38ª Reunión del Grupo de Trabajo de Experimentación en Viticultura y Enología (gtEVE), un importante encuentro que reunió a 58 expertos de 16 centros de investigación de España. Durante el evento, se presentaron 46 ponencias que se centraron en la adaptación de los viñedos al cambio climático, la sostenibilidad agronómica y la innovación en la enología, enfatizando la necesidad urgente de abordar los efectos del calentamiento global sobre el sector vitivinícola.

Los especialistas discutieron cómo el aumento de las temperaturas y la sequía alteran los ciclos de maduración de la uva, lo que obliga a los viticultores a experimentar con técnicas de sombreado y cubiertas vegetales para proteger sus cultivos. Asimismo, se resaltó la importancia de la nanotecnología y la monitorización digital para optimizar el manejo de plagas y reducir el uso de tratamientos químicos tradicionales, enfocándose en disminuir el impacto ecológico de las prácticas agrícolas. La recuperación de variedades minoritarias de vid, que son más resilientes a condiciones climáticas adversas, se identificó como una estrategia esencial para asegurar la calidad del vino y mantener la biodiversidad agrícola.

El encuentro también incluyó visitas a bodegas locales que resaltan el compromiso de Castilla-La Mancha con la innovación y la sostenibilidad en la viticultura. La capacidad del sector para integrar nuevas tecnologías, combinar la recuperación de variedades tradicionales y adaptarse a los desafíos climáticos determinará su competitividad en el futuro.