La reducción del calor extremo en las ciudades, especialmente ante el avance del cambio climático, es una prioridad creciente. Un estudio liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) ha demostrado que las cubiertas blancas reflectantes son la estrategia más eficaz, logrando disminuir las temperaturas en zonas urbanas vulnerables hasta en 1,75 ºC durante el día. Además, la expansión de parques urbanos y azoteas verdes contribuye a mitigar las temperaturas, aunque con efectos menores, con reducciones estimadas de 0,26 ºC y 0,37 ºC, respectivamente.
A pesar de estos beneficios, los investigadores advierten que ninguna de estas soluciones urbanas podrá compensar por sí sola el impacto del calentamiento global, que podría superar los 6 ºC a finales de siglo si no se implementan medidas serias para reducir las emisiones a nivel global. Por lo tanto, se sugiere una combinación de estas estrategias de adaptación climática y una disminución drástica de emisiones para hacer frente a las olas de calor y su impacto en la salud pública, sobre todo en colectivos vulnerables. Aunque el estudio se centra en Barcelona, sus hallazgos son aplicables a otras ciudades en situaciones climáticas similares, proporcionando un modelo útil para futuras intervenciones urbanas.