Un reciente estudio ha puesto de manifiesto que la publicidad que apela a valores colectivos tiene un impacto más significativo en la lucha contra el cambio climático en comparación con los mensajes que se enfocan en intereses económicos o emociones inmediatas. Según este análisis, las campañas que se centran en normas sociales y principios éticos logran resultados más duraderos en el cambio de comportamientos. Este descubrimiento sugiere que los mensajes que fomentan la conexión con normas sociales activan áreas en el cerebro asociadas con la moral y la empatía, lo que explica su mayor eficacia.
Los investigadores han encontrado que, aunque muchas personas creen que los incentivos económicos son los más impactantes, en realidad, estos no generan un cambio de comportamiento tan profundo. En un contexto de crisis climática, este hallazgo resalta la importancia de comunicarse utilizando valores compartidos, destacando el comportamiento colectivo, lo que podría resultar en una mayor motivación para adoptar hábitos sostenibles. Esta estrategia podría ser clave para fomentar cambios en el consumo energético, el ahorro de agua y otras acciones vitales para el medio ambiente.