España ha logrado un importante avance en la conservación de sus ecosistemas marinos, aumentando la protección de sus aguas del 8 % en 2017 al 22,5 % en la actualidad. Este crecimiento responde a una estrategia que combina investigación científica, participación social y planificación ambiental, lo que permite que el país se situe entre los referentes en conservación oceánica en Europa.
La reciente creación de 12 nuevos espacios marinos protegidos es un hito clave, facilitando la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de la Red Natura 2000. Estos espacios son fundamentales para proteger hábitats vulnerables y especies amenazadas, además de mejorar la resiliencia ecológica frente a amenazas como el cambio climático. La implicación de más de 15.000 ciudadanos y 2.000 entidades en el proyecto LIFE Intemares demuestra que la protección de los océanos se ha convertido en una responsabilidad colectiva.
Además, la movilización de recursos económicos destinados a la conservación marina ha sido esencial, generando nuevas oportunidades para iniciativas de restauración ecológica e investigación. La continuidad de estas acciones y la gestión adecuada de los espacios protegidos serán cruciales para alcanzar el objetivo internacional de proteger el 30 % de los ecosistemas naturales para 2030.